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Danza afro es un
término muy genérico que actualmente engloba una cantidad de
variantes de danzas provenientes del continente africano y que
pueden referirse tanto a las tradicionales africanas como a las
americanas cuyo origen fue africano.
En el primer caso
figuran las danzas tradicionales de los diferentes grupos o
localidades de distintas regiones africanas.
En el segundo están
las danzas que llegaron a
América con la trata de esclavos
y que a
través de un largo proceso de resignificación se transformaron y
dieron lugar a nuevas manifestaciones culturales que pasaron a
formar parte del acervo cultural de cada región americana.
A este
proceso debemos la existencia de algunos de los diferentes ritmos
del nuevo continente, partiendo de América del Norte con el Negro
Spiritual y el jazz,
pasando por el Caribe y centroamérica con la salsa y el merengue, el
Brasil con el samba, Ecuador y Perú con los ritmos afro peruanos y
ecuatorianos, Bolivia con la zaya y los caporales y llegando al sur
del continente con el tango, la milonga y el candombe rioplatense.
Una
vez en América y en la actualidad, la danza afro se vuelve a
diferenciar de acuerdo a los países de los cuales provienen las
danzas como también de acuerdo con los estilos con los que se va
mezclando. Así, en los años 60/70 el coreógrafo norteamericano Alvin
Ayley crea y dirige la compañía The Alvin Ailey Dance Teather en la
que monta coreografías con temáticas afro que se expresan con la
técnica de la danza contemporánea neoclásica. También en EE. UU., se
crea el “Dance Theatre of Harlem” en el que el lenguaje principal de
sus obras es la danza teatro
Y en la
actualidad, el ejemplo más cercano que conozco es el de la bailarina y coroéografa Rosangela Silvestre, de
Brasil, que ha creado de un método de entrenamiento en el que funde
la técnica de la danza clásica con la danza afro.
De
esta forma, tenemos un amplio espectro en lo que se refiere a “danza
afro” a saber:
Según
su lugar de procedencia:
Africanas tradicionales: senegalesas, camerunenses, etc
Afroamericanas: afro brasilera, afro cubana, afro peruana, afro
colombiana, etc. A su vez algunas de estas identifican el origen
dentro de África: afro cubana de origen congo, afro brasilera de
origen yoruba, etc. Otras no utilizan el vocablo “afro” como por
ej.: samba; merengue, ballenato, etc.
Según
el estilo con el que se fusiona: afro contemporánea; afro jazz; etc.
Una característica de las danzas de origen afro
Las
diferentes formas en las que se expresa la cultura siempre hablan
del grupo del cual provienen. Por ejemplo, dentro de la visión
occidental la cultura tiende a fragmentarse, nuestro “orden mental”
nos pide colocar las expresiones artísticas en compartimentos
estancos en los que figuran por un lado la danza, por otro el
teatro, por otro la música y así con el resto. Tenemos un organismo
oficial que recibe propuestas de teatro, otro de danza. Donde
termina una y empieza la otra? Y esta es una larga discusión aún sin
respuesta.
Sin
embargo, con la visión africana de la cultura no pasa lo mismo. Esto
es porque la misma responde a una concepción holística que entrama
en forma compleja a las diferentes artes entre sí y a éstas con la
vida misma. Es lo que el antropólogo argentino Alejandro Frigerio
denomina “multidimensionalidad” y que significa
que un género como
la danza, por ejemplo, no es entendido en sí mismo sino que
comprende a otros como el canto, la ejecución de instrumentos, el
teatro, etc. Dentro de esta visión no es posible concebir la música
sin la danza o ambas sin el componente teatral y la oralidad. E
inclusive con la plástica pues colores, formas vestuarios, máscara,
artefactos especiales, etc. son portadores de símbolos que comunican
al espectador lo que el artista quiere y necesita contar.
Consecuentemente, el músico “baila” mientras ejecuta su instrumento,
el bailarín se funde dialogando con el tambor y cuando lo necesita,
haciendo música con accesorios incluidos en su vestuario, cuando no
con su cuerpo mismo. Tanto bailarín como músico se expresan mediante
caras, gestos y actitudes corporales definidas y hasta la palabra
tiene una musicalidad con la cual se generan ritmos musicales en el
tambor y se cantan mitos, leyendas e historias que refuerzan la
identidad de la comunidad.
Marcela A.
Gayoso |